La situación de la clase trabajadora ante el nuevo año 2017

(Publicado en la Carta Semanal 610)

Tras la caída del muro de Berlín y la voladura de los Estados Obreros del Este de Europa, provocada desde el interior por la propia burocracia que usurpaba el poder de la clase trabajadora, los defensores del capitalismo decretaron “el fin de la historia”, y nos prometieron el mejor de los mundos bajo el capitalismo triunfador. La burocracia estalinista agencia del imperialismo en el estado obrero degenerado actuó para destruir las conquistas de octubre, como planteaba ya en 1934 Trotsky en La Revolución Traicionada: o revolución política o restauración del capital. Pero esto no significó ni el “fin de la historia” ni la regeneración del capitalismo. Al contrario, éste, para poder sobrevivir, sometido a una crisis orgánica galopante se ve obligado a destruir todo lo que la lucha de clases consiguió.

Sigue leyendo

La incapacidad del régimen monárquico

(Publicado en la Carta Semanal 609)

Según el gobierno de la Generalitat y los partidos que lo sostienen, 2017 es el año decisivo. Septiembre era la fecha límite en la que además, debía acabarse la legislatura diseñada en la hoja de ruta de 18 meses anunciada por Puigdemont en el momento de su investidura en enero de 2016. Sin embargo, a medida que pasan los días y se acerca el gran momento, crece la incertidumbre entre la ciudadanía y aumentan los golpes de timón de los supuestos “soberanistas”. O referéndum o referéndum decía no hace mucho el presidente Puigdemont, intentando aplacar a sus socios de ERC y la CUP, ante cualquier signo de flaqueza que pudiera ofrecer aquél, y queriendo mostrar de esta manera su determinación a realizar un referéndum tanto si era acordado con el Estado, como si no. No obstante, en los últimos días del pasado mes de diciembre se produjo el enésimo giro. El gobierno de la Generalitat proponía transformar el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, en el Pacto Nacional por el Referéndum, una modificación que representa más que una cuestión semántica.

En el centenario de la Revolución Rusa, 2017 puede convertirse ciertamente en el año en el que muchas cosas cambien. Que el cambio sea favorable a los intereses de la clase obrera y de los pueblos del Estado español depende también de que se imponga una salida democrática.

Si alguna cosa ha podido quedar clara en los últimos años es ésta: el régimen constitucional monárquico es incompatible con la democracia, con los derechos de los pueblos. A pesar de las interpretaciones generosísimas e interesadas en defender la idea de que al amparo de la Constitución (artículo 92), podría celebrarse incluso el referéndum que se pide desde Cataluña, lo cierto es que el texto constitucional consagra la “unidad de la patria” como criterio rector. Por otro lado, diversas instancias jurisdiccionales (Tribunal Constitucional, etc.) se encargan de recordarlo continuamente.

Sigue leyendo

El despliegue militar español

(Publicado en la Carta Semanal 608)

El afán viajero de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, que ha decidido hacer una ronda de visitas a las tropas españolas desplegadas fuera del territorio del Estado, nos ha permitido saber que el reino de España contribuye disciplinadamente al esfuerzo de guerra del imperialismo con un despliegue de tropas en 15 países distribuidos por cuatro continentes.

Sigue leyendo

Contra la guerra y la explotación

(Publicado en la Carta Semanal 607)

El sitio y la toma de Alepo por las fuerzas del régimen sirio ha levantado una ola de llamamientos a la “solidaridad” o incluso a la intervención “humanitaria” de las grandes potencias. Al mismo tiempo, las víctimas de la ofensiva de las tropas del gobierno de Irak contra Mosul no parecen merecer la misma atención por parte de los bienintencionados.

A este respecto, las personas que reciben regularmente esta Carta Semanal han recibido en estos días un breve documento sobre la situación en Siria. Esta edición de la carta complementa ese envío y pretende ir algo más allá.

Sigue leyendo

Juegos parlamentarios

(Publicado en la Carta Semanal 606)

El gobierno Rajoy no cuenta con una mayoría en el Congreso de los Diputados, y la mayoría absoluta que tiene en el Senado sólo le permitiría demorar la aplicación de eventuales resoluciones del Congreso y, eso sí, bloquear cualquier propuesta de reforma constitucional que no cuente con su apoyo.

Sobre la base de esta relación de fuerzas parlamentaria se ha organizado una serie de juegos parlamentarios que podría dar la ilusión a un sector de la clase trabajadora de que es posible algún cambio real sin cuestionar al régimen de la Monarquía súbdito de la Unión Europea (que es, probablemente, lo que pretenden algunos de los que animan desde el interior del Parlamento esas maniobras).

Sigue leyendo

El nuevo presidente de los Estados Unidos y la “realpolitik”

(Publicado en la Carta Semanal 606)

En un marco de crisis que afecta a los dos partidos de la burguesía norteamericana, el Partido Demócrata y el Partido Republicano, con una abstención récord (recordemos que tanto Trump como Clinton tuvieron en cantidad menos votos que los candidatos de las elecciones del 2012), Trump consiguió la mayoría de los grandes electores -en el sistema federal norteamericano– y fue elegido presidente.

Sigue leyendo

El fraude del gasto militar

(Publicado en la Carta Semanal 605)

carta-605La comisaria europea de Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska, ha declarado recientemente que la Comisión Europea tiene la intención de poner en marcha un amplio programa de gasto militar. ¿Cómo hacerlo en estos tiempos en que los gobiernos se ven presionados por esa misma Comisión para reducir el gasto público y llevar el déficit a la cifra “mágica” del 3% del PIB? No hay problema. Ese gasto militar estaría exento a la hora de calcular el déficit. Como ya lo está en Francia, puesto que la UE ha “perdonado” al gobierno Hollande lo que gasta en su “lucha antiterrorista”. Si es para sanidad o enseñanza, es un escándalo inadmisible, pero si es para bombas, el déficit no es problema.

Sigue leyendo

Referéndum en Italia: una nueva etapa en la desintegración de la Unión Europea

(Publicado en la Carta Semanal 604)

carta-604El resultado del referéndum convocado por Mateo Renzi, jefe del gobierno italiano, es demoledor. Con una participación del casi el 70% (68,4%), el NO, con un 59,1% de los votos emitidos, aplasta literalmente al SÍ, que saca un 40,9 %. Por tanto, la inmensa mayoría de los electores ha rechazado la reforma de 47 artículos de la Constitución de 1948 -elaborada en plena ola “antifascista” al final de la II Guerra Mundial- que defendía el gobierno. Un rechazo que llegaba al 81% entre los jóvenes menores de 25 años.

Sigue leyendo

Fidel Castro ha muerto

(Publicado en Documentos de la Carta Semanal del 1 de diciembre de 2016)

Por Andreu Camps

carta-603 Este 25 de noviembre ha muerto el que durante medio siglo ha sido el principal dirigente de la revolución cubana. Fue Presidente del Consejo de Estado y del gobierno de la República de Cuba. El 31 de julio de 2006, abandonó sus funciones como consecuencia de una grave enfermedad. En 2008, oficialmente, sus puestos de Presidente del Consejo de Ministros y del Consejo de Estado, así como el de dirigente del Partido Comunista cubano, fueron transferidos a su hermano menor, Raúl Castro, comandante en jefe del ejército. Él quedó, en cierto modo, como una “conciencia crítica”, a través de sus artículos en el diario oficial Granma. Así, cuando Obama visitó Cuba en marzo de este año, escribió en particular: “No necesitamos que el imperio nos regale nada”.

Pero, ¿qué papel ha tenido Fidel Castro esos últimos sesenta años?

Sigue leyendo

Obama, Europa y Rajoy

(Publicado en la Carta Semanal 603)

carta-603De manera inesperada, el jueves pasado (17 de noviembre) Mariano Rajoy fue convocado a Berlín, a una reunión del aún Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, con los jefes de estado o de gobierno de los cinco países más grandes de la Unión Europea. De este modo, Rajoy se vio recibido por Merkel y Obama (o, más bien, al revés) como “grande de Europa” al lado de Hollande, May y Renzi, compartiendo con ellos mesa, cubierto y, lo que es más importante, compromisos.

Con este encuentro, en su último viaje a Europa, Obama ha visitado –podríamos decir– al primero y al último de la clase.

Obama en Atenas

Obama empezó su viaje con una visita a Atenas, donde se entrevistó con su nuevo amigo Tsipras, que pocos días antes había destituido a varios ministros. Entre ellos, el de Educación, Nikos Filis, que había mantenido en los últimos meses un pulso con parte de la oposición y, sobre todo, con la todopoderosa Iglesia Ortodoxa griega, con motivo de su reforma educativa que pretendía reformar la asignatura de religión.

Pero, sobre todo, Tsipras ha cambiado de ministerio a Panos Skurletis, ministro de Energía, que se oponía a la privatización de las compañías energéticas públicas, como la de electricidad, algo firmado en el tercer rescate, pero que cuenta con mucho rechazo dentro del partido gobernante, Syriza. También se oponía a la privatización total del puerto de Salónica. Skurletis será ahora titular de Interior.

Del mismo modo, ha sido retirado de su Ministerio el Ministro de Trabajo, que se oponía a una nueva reforma laboral y a una nueva reforma de las pensiones (que sería la número 13 desde que comenzaron los recortes).

Con los cambios introducidos por Tsipras, de los tres ministros involucrados en las negociaciones con los acreedores de Grecia, solamente permanece en su cargo el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, como interlocutor de la Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE), Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y Fondo Monetario Internacional (FMI). Todos esos organismos controlan la acción del gobierno griego, con el consentimiento de éste.

En Atenas, Obama declaró que era necesario condonar una parte de la deuda griega, algo que ya había dicho antes el FMI. Se trata de un gesto de supuesta generosidad que en realidad busca que Grecia pueda seguir pagando. Por lo demás, Obama y el FMI juegan con el dinero de otros, ya que los principales acreedores son el Banco Central Europeo y los bancos alemanes y franceses.

Además, Obama no se privó de elogiar a Tsipras porque –a pesar de la miseria creciente en que se sume su país, incrementada por su aplicación inmisericorde de los recortes que cuando llegó al gobierno prometió eliminar– es el único país de Europa que tiene el presupuesto militar que la OTAN pide, más del 2 por ciento del PIB. Algo de lo que según Obama todos los gobiernos europeos deben tomar ejemplo.

Obama, embajador de Trump

En este viaje, Obama actúa como un verdadero embajador de Trump. Él mismo declaró que “ahora formamos parte del mismo equipo”. Obama es consciente de la incertidumbre creciente y agravada por la elección de Trump, e intenta tranquilizar a todos. Pero esto tiene un precio: los distintos gobiernos deberán continuar con las “reformas” y presupuestar más gastos militares.

En plena crisis de la Unión Europea, motivada por el creciente rechazo popular y agravada tras el referéndum del bréxit, Obama no cuenta con las instituciones de la UE, sabe que tiene que hablar directamente con los gobiernos y en primer lugar con la canciller Ángela Merkel, a quien encomienda –aún más que antes– el papel de “gendarme económico de Europa” (siempre por cuenta del imperialismo norteamericano)

Pero ante la disgregación de la UE, cuya Comisión no puede hacer más que “recomendar” (atrás quedó, por el momento al menos, el tiempo de amenazar con sanciones a los Estados “incumplidores”), el gobierno alemán debe desempeñar un papel clave para mantener las instituciones y en particular a todos los regímenes que están recorridos por una crisis creciente.

En Italia, Matteo Renzi se juega su existencia ante el referéndum convocado para el 4 de diciembre sobre la reforma constitucional de carácter bonapartista. Los sondeos de última hora dan la victoria al “No”: todas las encuestas publicadas el pasado viernes –el último día posible antes de que se pusiese en marcha el bloqueo informativo final que exige la ley– prevén la derrota de la reforma, si bien con diferentes márgenes. En Gran Bretaña, Teresa May se debate con las contradicciones de diferentes sectores del capital ante el precio a pagar por el bréxit. En cuanto a Francia, las cosas se le ponen al presidente Hollande y al gobierno aún más complicadas, con una clase obrera que sigue en pie. Y en Alemania la popularidad de Ángela Merkel está por los suelos, y la propia Gran Coalición CDU-SPD está en crisis abierta por las sucesivas derrotas electorales en los landers y el hundimiento económico que amenaza. Así Wolkswagen anuncia 30.000 despidos (23.000 de ellos, en Alemania) y Merkel es incapaz de parar esto, sólo confía en que el diálogo social a la alemana impida una explosión social. No es casualidad que el anuncio de los despidos lo hizo el patrón de la empresa con el dirigente máximo de IG-Metall (que aseguró que no habría despidos “secos”)

Rajoy: de la mesa de los “grandes” a la dura realidad

De la noche a la mañana (la invitación a Berlín se le ha hecho a última hora) Rajoy ha pasado de cerebro de la Gürtel a verse invitado a la mesa de los grandes. Pensando que “de bien nacidos es ser agradecidos”, se ha apresurado a formular varias promesas: cumplirá con el déficit, continuará con las “reformas”, aumentará los gastos militares… El único problema es que esto es fácil decirlo en Berlín, pero a ver cómo se puede cumplir en Madrid.

Porque en Madrid es minoritario y tiene que buscar desesperadamente el consenso. El primer paso era la reunión con los “agentes sociales”, sindicatos y patronal, que debería haber abierto paso al Diálogo Social. En esa reunión, el presidente del Gobierno ha fijado dos “líneas rojas” ante el nuevo diálogo social: cumplir con la estabilidad presupuestaria para no superar el déficit exigido por Bruselas y no liquidar las reformas “que están funcionando”. Aunque en ese encuentro se ha acordado crear diversas mesas de trabajo (sobre la protección por desempleo, revisión del SMI, desigualdad, sobre cómo impulsar la calidad del empleo y sobre el sistema público de pensiones), no parecen haber salido muy felices de esa reunión los máximos dirigentes de UGT y CCOO. En efecto, Álvarez declaró que “salgo de la reunión igual que como he entrado” y Toxo añadió que “me ha creado algunas incógnitas por la falta de respuesta ante temas como el SMI, la subida de las pensiones y el empleo público”. Tan es así que, de inmediato, ambas confederaciones han decidido convocar movilizaciones para el 15 de diciembre en todas las provincias y una movilización central en Madrid para el 18 de diciembre. Movilizaciones que se convocan con el objetivo declarado de conseguir “un verdadero diálogo social”. El secretario general de UGT dijo que “la voluntad del Gobierno hay que engrasarla con la movilización de la sociedad española” y que la reunión “abre un proceso que no va a ser fácil y si conseguimos algo será por nuestros esfuerzos y movilizaciones”.

Tras sus primeras derrotas parlamentarias, el gobierno Rajoy ha anunciado que estudia bloquear al Parlamento recurriendo al Tribunal Constitucional, mal invento para quien necesita pedir el consenso en ese mismo parlamento. Al mismo tiempo, en el pacto de gobierno con Ciudadanos empiezan a abrirse fisuras. Primero sobre los Presupuestos, y la última, sobre la cuestión de cómo tratar a los “investigados” por corrupción.

El Gobierno para sobrevivir necesita de consenso. El “acuerdo” con la Gestora del PSOE sobre la LOMCE parecería abrir un camino para romper la unidad del movimiento obrero y democrático, que se basaba en la exigencia de derogación de la LOMCE. Pero de entrada esta ley ha sido suspendida como resultado de la resistencia y movilización de los estudiantes y profesores con apoyo de los sindicatos.

La sombra de la rebelión popular

Por mucho que se esfuercen en tapar los agujeros, todo el mundo es consciente de que no son las buenas palabras de Obama las que van a salvar a los distintos gobiernos, cada vez más alejados de las masas, y sometidos una y otra vez a una “revolución electoral”, que toma diversas formas, todas ellas expresión del rechazo a las instituciones y a las políticas que éstas aplican.

Y, sobre todo, todos los dirigentes y gobernantes son conscientes de que lo que hoy sucede en el terreno electoral mañana se puede realizar en la lucha de clases directa. Y eso les provoca un tremendo terror.