Carta Semanal 1082 para descargar en PDF

El gobierno presume de haber triplicado su gasto en defensa. España dedica, según cifras oficiales, 34.000 millones anuales al gasto militar, 22.000 millones más que cuando Sánchez llegó al gobierno. Pero según el Centro Delás de Estudios para la paz, el gasto militar real de 2025 hasta los 40.457 millones, casi el 2,5% del PIB.
El gobierno ha hecho del gasto militar su prioridad, y asegura que ese aumento del presupuesto militar se ha hecho sin tocar el gasto social. Cierto es que, por el momento, se ha limitado a dedicar la inmensa mayoría del superávit recaudatorio al rearme. Pero ese ingente desvío de fondos supone dejar desatendidas necesidades urgentes de la población. Enumeraremos algunas.
Necesidades en infraestructuras
Desde el año 2010 se acumulan recortes en la inversión en infraestructuras. Según el Instituto de Estudios Económicos (IEE), el déficit de inversión en infraestructuras supera los 60.000 millones de euros. Sólo para compensar el desgaste por uso y envejecimiento de infraestructuras. Las infraestructuras acumulan un descenso en la inversión pública del 63% desde 2010 hasta el cierre de 2024, según el histórico de ejecución presupuestaria publicado por el Ministerio de Hacienda, haría falta una inversión mínima anual cercana a los 11.700 millones de euros. La Dana de Valencia y los accidentes ferroviarios han puesto de manifiesto las consecuencias de esta carencia.









